La duda del cuñao…

Posted in Deseos, Emociones, Espuma, Fantasías, Tentación with tags on 15 septiembre, 2022 by @Manolo_Blog
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Mediterráneo, noches de luz y color 
Mediterráneo, tierra de pasión 
Mediterráneo, ruta de calor 
Mediterráneo, eterno verano al sol…

Nos merecíamos un descanso… sin agenda… prisas… ni compañía.  Solos los dos. 

La soledad duró un par de días. 

La hermana menor de Carol, Marlene, llamó para preguntar si nos importaba que pasase una noche con nosotros antes de proseguir viaje a Ibiza. Poco tenía que decir yo, ya que el apartamento era de mis suegros.

Llegó al mediodía. Le dimos la bienvenida con un arroz a banda en Ca’Miquel. 

Volvimos a casa, nos cambiamos y bajamos a la playa. 

Para mi sorpresa y regocijo, el biquini de Marlene era tan breve y escueto, que por detrás apenas podía deducirse que llevase algo puesto. Diez años menos, ausencia de partos y libre de una aburrida vida matrimonial permitían que Marlene hiciese gala de un tipazo muy agradable para la vista… y más, intuyo, para el tacto.

En cierta forma, era un cuerpo «conocido», ya que procedía del mismo molde que el de Carol. Sus tetas eran de parecido volumen, aunque parecían más turgentes… Supuse que reaccionarían de forma similar a una caricia… o a un suave pellizco en el pezón. También reparé en sus nalgas, redondas, tersas y endurecidas (supongo, por la práctica de algún deporte), y apenas cubiertas por el minúsculo tanguita que tan de moda se ha puesto este año. Empecé a elucubrar cómo responderían al untarlas en crema bronceadora, pero para acallar una inoportuna erección en plena playa, corté por lo sano tales lúbricos pensamientos. 

Por la noche fuimos los tres a cenar al puerto. Después, tomamos unas copas en el chill-out del Beach Club Bahía, uno de los chiringuitos de la playa, que esa noche estaba amenizado por un grupo de salsa cubano. Pero Carol estaba cansada, y nos dijo que prefería volver a casa. Cuando me iba a levantar para acompañarla, me indicó que me quedase con Marlene y que la acompañase después a casa, como buen anfitrión.

Bueno, una copa más, y nos retiramos, le dije a Carol, mientras Marelene asentía.

Ausente Carol, Marlene empezó a hablar con más soltura… y a beber con más alegría. Y a la copa que establecía el límite inicial, le siguió otra… y otra. 

Marlene estaba un poco pedo… y con el ruido de la música, empezó a hablarme al oído, acercándose más de la cuenta.

– Confiésalo…  Te pongo cachondo…  Te pone cachondo imaginar si tengo tanto arte chupándotela como mi hermana…

Abrí los ojos como platos… y un impetuoso torrente de sangre volvió a inundar los cuerpos cavernosos de mi polla. 

– ¿Quieres que te cuente un secreto?

Me temí lo peor… o lo mejor… o las dos cosas a la vez.

– Cuéntame, respondí con musicalidad, al estilo Fórmula V.

– Muy bien, cuñao: una vez, y hace no mucho tiempo, las dos chupamos la polla de alguien que conoces… ¿Te gustaría probar?

El sexo contigo…

Posted in Deseos, Emociones, Lo que me gusta..., Tempestad with tags , on 1 agosto, 2022 by @Manolo_Blog

No sé si fue… o lo está siendo… o si algún día será…

Quizás pudo ser… pero no lo intenté… o no supe ver las señales… o no tuve el talento para fabricar una conjunción astral que permitiese que coincidiésemos en el espacio-tiempo sin prisas… sin pausas… sin límites…

Quizás sólo existió en mi imaginación, en mi mente calenturienta y perversa que se incendia sólo pensar en la posibilidad de tenerte…

Desconozco por qué despiertas en mi esas pulsiones… esas pasiones animales… tan primarias e irracionales…

Es algo brutal… irracional… intenso… impetuoso… vehemente… loco… y voraz…

Es obsceno, lascivo y lujurioso, soez… subliminal y directo… pero nunca vulgar.

Es instintivo y básico… simple y complejo, una fuerza esencial que no se entiende… ni se puede explicar.

Salvaje y bestial… carnal y pasional… violento y peligroso… que nada guarda… que todo lo da… puro, sublime, auténtico y natural.

A veces es un ángel dulce y dócil, sumiso y obediente… pero cuando enciende muda en demonio, en un tirano implacable, despiadado y cruel.

Es amoral y vicioso… un pecado para el que no hay arrepentimiento ni propósito de enmienda…

Es la saliva que lubrica, los dedos que aprietan, las manos que soban…

Son los labios que besan, que lamen, que chupan…  Son las bocas que hablan, que provocan, que imploran, que exigen, que insultan, que escupen y muerden…

Son los cuerpos que se frotan, que se rozan, que se tensan, que percuten, que penetran y son penetrados en una obsesiva danza que los funde y los confunde… que los diluye y evapora…

Es el olor que desprende la humedad del deseo, el sudor de la entrega, el placer que se esconde en cada rincón de los cuerpos…

Es el sabor de la carne palpitante, abierta en canal… turgente… excitante… que anhela ser profanada… de arriba a abajo… por delante y por detrás… en prosa y en verso… y siempre muy dentro.

Es contemplar el fuego en las miradas…  es leer los trazos que las uñas dibujan en la espalda… es observar las nalgas enrojecidas por los azotes que alientan las desmesura y el exceso…

Es la ambición de poseer, de gozar de ese cuerpo que los ojos anhelan…

Es el deleite de exhibirse… de provocar… de seducir… de mostrarse impúdicamente… a plena luz del día… a la vista de todos…

Es hablar… es comunicar… es dialogar… es expresar sin vergüenza ni disimulo la necesidad de ir más allá… de probarlo todo, con lengua y sin lengua… por muy atrevido, imprudente e irreverente que sea…

Es la locura y el delirio de planear, con premeditación, nocturnidad y
alevosía, el delito de codiciar bienes ajenos… de forzar la cerradura de lo correcto… de lo aceptado socialmente… de lo convencional…

Es el robo al descuido… es okupar una propiedad que fue pero ya no es… ni ya nunca será…

Es jugársela en cada intento… es poder perderlo todo… y no saber si se ganará… Es el subidón de la temeridad… del riesgo no apto para débiles, flojos, indecisos o inseguros…

Es el vértigo del morbo que produce morder el fruto prohibido… sentir el éxtasis al probar la pastilla roja… o inyectarse en vena la más dura y adictiva de las drogas…

Es la adrenalina que inunda la sangre al traspasar la frontera de lo conocido…  la delgada línea entre el bien y el mal… el limite entre lo humano y lo divino.

Es osado, insolente… impertinente y atrevido… sinvergüeza… descarado… nada disimulado y mucho menos fingido.

Es confiar en tu cómplice… es un pacto de silencio…

Es el cielo… o el infierno (tú decides)

Y sí.. lo quiero, aquí y ahora…

Todo…  ni más…  ni menos…
Y nada ni nadie impedirán que un día, por fin,  lo disfrutemos.

Sujétame el cubata (Hold my beer)…

Posted in Fantasías, Lo que me gusta..., Realidades virtuales on 9 julio, 2022 by @Manolo_Blog

Noche de verano.

Cena en casa con amigos… de toda confianza.

Comimos poco… hablamos mucho… y bebimos más.

El vino caldeó el ambiente…

liberando las lenguas…

derribando tabúes…

y abriendo las mentes…

De pronto surgió un reto…

que requería atrevimiento

osadía… audacia…

… y confianza… mucha confianza.

Y ya sabes que nunca me freno

ante un envite a pares…

Así que subí la apuesta…

y mi boca hizo el juego:

Nosotros lo haremos

Cuando escuchaste mi órdago a la grande,

me miraste desencajado…

con los ojos abiertos como platos…

sorprendido… como un niño asustado…

Arqueaste inquisitivamente las cejas…

Pero no te di explicaciones… porque era el tiempo

de que las palabras se convirtiesen en hechos…

Mi mano tomó al asalto tu entrepierna…

que palpitaba trémula

esbozando una pasión inminente…

La acaricié…

Y cuánto más presionaba…

más turbación… en ti notaba…

Me complació tener el control… de ti.. y de la situación.

Y mientras, todos me miraban… nos miraban…

conteniendo la respiración…

Nada podía detener el torrente de lujuria que brotaba de mi interior…

Mis labios hormigueaban de lasciva pasión, mi boca salivaba.

Te necesitaba ferozmente… como una hembra en celo…

Estaba empitonada…

con mis pezones durísimos…

aflorando, visibles, bajo la tela

de mi escueto vestido…

Era puro deseo… energía… fuego… volcán…

Era todo y nada… alfa y omega… principio y final…

Eché hacia atrás la silla… y me incorporé…

Di unos pasos hacia atrás…

y me situé en el centro del salón…

Era el centro de atención…

Hice un gesto con la mano… ordenándote que te levantases…

… y tras unos momentos de duda e indecisión, lo hiciste…

aunque acochinándote en tablas, buscando la inútil

protección de la mesa… y de los comensales.

Así que me acerqué lentamente a ti…

Contoneándome…

sin dejar de mirarte…

como una serpiente que se acerca a su presa…

Abriste tus labios… invitándome a besarlos…

Pero no… en ese momento no quería tus labios…

Para tu sorpresa… y la del respetable que nos observaba…

me arrodillé ante ti…

Desabroché la hebilla del cinturón…

el botón de tu pantalón…

y tiré de tu ropa hacia abajo…

con insolente desparpajo…

Liberada de su prisión, y como si un resorte la impulsara

tu polla apareció obscenamente ante mis labios…

Firme… gruesa… cabeceando…

mostrando con orgullo su poderío…

Sujetándola con la mano… me la metí en la boca…

Sentí su intenso sabor… mezcla de cielo y vicio…

Lamida a lamida… mamada a mamada

comencé a demoler y arrasar tus defensas

en las profundidades de mi garganta…

Y en medio de un gemido lastimero

claudicaste ante mi implacable táctica y estrategia…

Y tu semen caliente se derramó por mi garganta…

Lo conseguí… vaya que si lo hice.

Con la marca de mi victoria aún asomando por mis labios

Me levanté, te miré… les miré…

y desafiante… pregunté:

¿Alguien puede superarlo?

Y como siempre pasa en estas lides,

Manolo se levantó…

y se dirigió hacia mi

Se acercó a mi oído…
y me susurró una indecente propuesta:

¿Estarías dispuesta a doblar la apuesta?

Di unos pasos hacia la mesa… me serví un trago

tomé un sorbo… y después otro…

Me acerqué a su lado…

con mis braguitas muy empapadas…

y le respondí:

– Manolo… o doble o nada…

So, hold my beer…

y si no lo captas…

sujétame el cubata…

Manuela…

Posted in Espuma, Lo que me gusta..., Realidades virtuales, Tempestad, Tentación on 28 mayo, 2022 by @Manolo_Blog
Mélodie d’amour chante le cœur d’Emmanuelle 
Qui bat cœur à corps perdu 
Mélodie d’amour chante le corps d’Emmanuelle 
Qui vit corps à cœur déçu
Último partido de la temporada…
Madrugón de sábado para ver un partido intranscendente, ya que los nuestros no se jugaban nada…
Casualmente, este fin de semana no estaba quien habitualmente se encargaba de acudir a este tipo de saraos deportivo filiales, por lo que esta vez me tocaba a mi…
Como era cerca de mi casa, llegué con bastante adelanto…  Allí aún no había nadie… conocido. Pero al poco empezaron a llegar padres y madres… con sus hijos, hijas e hijes…
Me senté en la grada, a la sombra… y empecé a mirar las noticias en el móvil… Joder, qué asco: no hay más que propaganda, ideología e imbecilidades…
Alguien se acercó y se sentó a mi lado…
Hola, qué sorpresa verte por aquí…
Era Manuela.
Pues sí… hoy me ha tocado a mi. ¿Y tú? ¿También te ha tocado venir?
Sí… este fin de semana estoy sola…  Ó tiene que montar un evento en Jerez, y allí va a estar hasta el lunes.
Este tipo de información no solicitada siempre me ha turbado… y más turbado empecé a sentirme cuando comprobé lo corta que era su falda… y lo pronunciado que era su escote…
Manuela es muy inquieta… locuaz… de intelecto rápido, mirada inquisitiva enmarcada en largas pestañas… cuerpo menudo… pero menudo cuerpo… y muy sonriente. Sin duda, un manjar exquisito para el que la pudiera saborear.
Empezamos a hablar…
Que si las vacaciones, los trabajos, los hijos… las novias de los hijos… las hormonas de la juventud… la poca ropa que llevan… y con la tontería y la confianza que da sentir que hay conexión entre dos personas, que si “lo bien que te queda a ti la tuya”… que si “me estás piropeando”… que si “tú sabes que no”… que si “me estás obligando a mirarte”… que si “¿esta tarde qué haces?”… que si “pues venga, quedamos”.
Los chicos nos sorprendieron cuando decidieron ir a ver el remake de Top Gun… y en versión original. Pobres… ellos tan jóvenes y allí rodeados de boomers trasnochados.
Nosotros nos quedamos fuera, en el Sagardi. Pedimos una botella de albariño… unos txipirones y alcachofitas para empezar… Si la conversación de la mañana tuvo algunas notas de suave picante… la de la noche apuntaba directamente al punto G del Grano…  Y, lo mejor, o peor, según se mire, es que a cada sorbo de albariño, el calentón empezaba a ser incontrolable en ambos bandos…
Tenía que hacer algo… Vino a mi cabeza la escena de Vincent Vega, de Pulp Fiction, reflexionado sobre si debería follar con Mia Wallace… o, por el contrario, optar por un «…así que sales y dices, buenas noches, fue una grata velada, sales por la puerta te metes en el coche, te vas a casa te haces una paja y se acabó…»
Obviamente, opté por lo primero…
Le propuse que los chicos se quedasen a dormir en mi casa, donde haría de canguro-guardián mi número 2… que este fin de semana permanecía enclaustrado en casa porque está preparando los exámenes finales de la universidad… Después, con más libertad por nuestras partes, dejaríamos que las cosas fluyeran… y lo que ha de ser, será… y lo que surja… ya tú sabes, mi amol.
Aceptó mi plan, y me sugirió que fuésemos a su casa… a tomar la penúltima… Y así procedimos…
Llegamos… era la primera vez que estaba allí… Debo confesar que tenía una sensación extraña… mitad excitación y lujuria… mitad morbo e inquietud… En todo caso, el albariño había nublado cualquier atisbo de razón y prudencia… así que sólo quedaba echar el resto… y darlo todo.
Subió a la planta de arriba… y desde allí me indicó que me sirviese una copa… Husmeé por el salón… y no fue difícil encontrar la tónica… un vodka del montón… y el hielo.
Apenas había dado un sorbo… cuando, de pronto, escuché un misterioso “sube…”
Obedecí, y tras apurar un trago, subí por las escaleras… Todo estaba a oscuras, salvo la habitación del fondo, donde un poco de luz tenue se colaba por su entrecerrada puerta. La abrí… y la vi… sentada en una silla de mimbre… desnuda de cintura para arriba… mordisqueando una de las perlas de su collar…
Joder… el déjà vu, más que evidente, era palpable… esa película ya la había visto… y ahora iba a protagonizar el remake…

Viaje de trabajo…

Posted in Lo que me gusta..., Realidades virtuales, Tempestad on 28 mayo, 2022 by @Manolo_Blog

Love is a crime… and Italians do it better

Aquella noche no te llamé… lo sé.

Estuve muy ocupada…

Teníamos el evento social de la reunión: recepción en el Palazzo Reale y cena de gala.

Después de la cena, salimos a tomar algo…

Los italianos nos llevaron a una coctelería cerca del hotel… Cada cual pidió su rareza… y yo la mía: un Air-Mail…

Uno de ellos empezó a hablar conmigo… separándome del grupo…

La insistencia de Stefano era como su anatomía: poderosa… y no pude resistir mucho sus embates…

Al prinicipio eran verbales… pero luego sus manos pasaron a la acción y empezó a tocarme… ya sabes, los italianos son muy sobones.

Apretó una de mis tetas… sin dejar de mirarme… y noté como se empapaban mis bragas al instante…

Él debió notar mi turbación… ya que me propuso salir de allí… a otro sitio…  y más concretamente, al hotel…

Resultaba extraño para mi no tener el control de la situación… pero el caso es que accedí a su proposición indecente… A fin de cuentas sólo sería esa noche… y al día siguiente volveríamos a nuestra vida habitual… él en Torino… y yo en Madrid, contigo…

Entramos en mi habitación… y me tumbé sobre la cama… muy excitada…

Cubrí mi cuerpo desnudo con la sábana… y lo miré… deseosa de conocer su repertorio…

Por cierto, folla estupendamente…

Siempre tuya, Isabel Días Ayuno

(Dadas las circunstancias, creo que desayunaré algo… o a alguien)

El hombre…

Posted in Espuma, Realidades virtuales, Tempestad, Tentación on 28 mayo, 2022 by @Manolo_Blog

El afán por sentirse usufructuaria y dueña de una relación romántica, de felicidad empalagosa y dulzona, de polvo nocturno y besitos y caricias al despertar, y de fiel compromiso de permanencia eterna (“hasta que la muerte os separe”), se desvaneció hace tiempo…

Ahora no quería, ni sentía eso…

Ahora sentía un irreprimible, y lascivo, deseo de ser poseída por un hombre de verdad, por un macho poderoso… pero también abierto, empático, tierno y sensible… capaz de leer entre líneas, y sobre todo entre sus labios.

Su deseo no obedecía a las razones de la razón, sino a las de su corazón y su piel. Cada vez que emergía entre sus piernas, loco, furioso y muy morboso, la dominaba sometiéndola sin piedad… impidiéndole pensar, ordenar ideas… y eso le gustaba.

¿Para qué pensar? ¿Para qué tratar de entenderlo?

No… no quería explicar esa fuerza vital, ese furor uterino que reafirmaba su
feminidad, su estima… su confianza… Sólo quería que dejase de estar encerrada en su mente… y convertirla en real.

Pero eso no resultaba tan sencillo…

Dadas sus circunstancias, sólo podía aplacarlo parcialmente. Así, cuando por por arte de birlibirloque surgía de la nada un fugaz y breve momento de soledad e intimidad en su ajetreada vida familiar y social, sacaba de su secreta cajita a su juguete favorito. Tras comprobar el estado de la batería, se tumbaba sobre la cama… desnuda… abierta… muy abierta… lo encendía… y lo ponía en un modo de vibración y succión lento, para empezar… y con suavidad y cuidado lo aplicaba sobre su clítoris.

Y aquella tarde, después de comer, sin nadie en casa, surgió ese momento…

Nivel tres, pop, pop, pop… comienza la diversión. Cuatro… el cosquilleo resulta muy placentero. Cinco, calor… aunque su cabeza está fría y centrada en su placer… El hormigueo se extiende por todo su cuerpo. Seis, la risilla tonta… una risa de gozo, de «no puede ser», de porrito suave. Siete, el calor se convierte en humedad… y el hormigueo en erupción. Ocho, pellizca sus pezones, mueve la cabeza de un lado a otro, empuja sus caderas hacia arriba, convulsiona, tiembla… escupe improperios por la boca… Nueve, ya es un estallido, un terremoto con el
clítoris como epicentro, que electrifica todo su cuerpo. Diez… 10 de 10.

El alivio es temporal… suficiente para ese día, pero insuficiente para saciar su apetito y su sed de deseo…

Lo que quiere es algo real, tangible… palpable…

Lo que quiere es a ese hombre… a un hombre alto, fuerte, dominador… de manos grandes, espaldas anchas facciones bien marcadas… y dotado de una imponente virilidad entre las piernas.

Exhausta aún por el reciente fragor de su furtiva masturbación, imagina un encuentro con ese «animal mitológico»…

Lo miraría a los ojos, para sentir como se pone nervioso.

No quiere ser directa, prefiere insinuar, que parezca que no busca nada, aunque su ropa interior diga lo contrario. Echaría a un lado su melena, dejando su cuello al descubierto…  Caldearía el ambiente sentándose en una butaca, ataviada con un salto de cama… y abajo sin ropa interior… Separaría lentamente sus piernas… lo miraría… con fuego en los ojos… mordisqueando su labio…  Y finalmente, acercaría la mano a su entrepierna.. mostrándole el camino.

Fantasearía con la sensación de notar cómo se empalma y empieza a desearla…  Ha llegado el momento de que la folle…  profundamente… y de que pierda el control… como un animal salvaje… Ha llegado el momento de que la someta… de que la convierta en su esclava… y de que la azote, si así lo desea; quiere sentir sus embestidas salvajes… quiere sentir un infierno celestial en su coño… en su vientre.

Y quiere que dure… muy dura… muy duro… y que se corra en sus labios… y que su lengua se divierta con su semen ardiente.

Quiere ser dulce e inocente, perversa y caliente, su hembra…  su puta.

Y sumida en estos pensamientos y deseos… miró el reloj…  Era tarde…

Apresuradamente se vistió… Mojada aún por el deseo, se puso el culotte y se enfundó el primer vestido que encontró… y rauda se dirigió al club de pádel donde aquella tarde ejercía de instructora

Al llegar, miró la agenda… tenía un nuevo alumno: Alberto…

Se dirigió a la pista número 3, y allí estaba él…

Se acercó a saludarlo… extendiendo la mano, pero Alberto se tomó manga por hombro, y sin soltar su mano, la atrajo hacia sí y le espetó dos besos… el último peligrosamente cerca de sus labios…

Y eso provocó un latigazo en su entrepierna, que volvió a empaparse al pensar que Alberto era… su hombre.

Cuidado con los deseos: se pueden cumplir…

Posted in Deseos, Espuma, Fantasías, Lo que me gusta... on 21 enero, 2022 by @Manolo_Blog

Aquel fin de semana parecía propicio para probar los Polvos Mágicos que adquirimos en nuestro viaje a La Habana. Nuestras respectivas proles tenían planes lejos del hogar, lo cual nos permitía disponer del espacio y del tiempo a nuestra voluntad…

Apagamos los móviles, abrimos una botella de mencía de la Ribeira Sacra. Brindamos. Chín, chín. Nos besamos y magreamos…. y nos dispusimos a preparar el rito del Ebbó Missi

Seguimos escrupulosamente las instrucciones de la santera Juana.

Lo primero, llenar la bañera con agua. Esto era fácil.

Después, fui a la cocina a preparar la mezcla de leche, miel, canela en polvo y aceite de almizcle. Como me encanta probar todo, mojé mis labios en el mejunje… y no sabía nada mal.

Posteriormente, cogí las gerberas del jarrón de la entrada y las llevé al baño. Mmm… ella había encendido las velas perfumadas.

Desojó con cuidado las flores, esparciendo los pétalos en el agua endulzada…

Sólo faltaban las sales…

Fue a buscarlas a la secreta «caja de los secretos», en donde también guardamos nuestro arsenal de juguetes de placer, dentro del armario de nuestro dormitorio.

Regresó al baño… totalmente desnuda. Ufff…. me encantaba verla así… al natural. Mis ojos se clavaron en los suyos, chispeantes de deseo. Bajé levemente la mirada para centrarme en su boca y en como mordía su labio inferior. Gracias a mi visión periférica pude notar también el endurecimiento de sus pezones… y hasta, hilando muy fino, la humedad de su sexo. Ante tal variedad de sugerentes estímulos visuales, y viendo que mi polla exigía imperiosamente liberarse de las apreturas de mi pantalón… procedí a desnudarme.

Ya estábamos listos… Vertió con cuidado las sales… espolvoreándolas sobre los pétalos y el agua. Como si de una reacción química se tratase, al momento se formó una abudante, aromática y blanca espuma…

Me miró y me hizo un gesto con la cabeza para que me metiese en el agua… Después se metió ella, pero en mi mismo lado, dándome la espalda. Se acomodó entre mis piernas y, recostándose sobre mi pecho, me acarició la barbilla… Y sin que mediase orden consciente alguna por mi parte, mis manos se posaron sobre sus tetas…

Ya sólo quedaba solicitar la bendición a Oshún, darle
conocimiento del favor o gracia deseada  y sumergirnos un minuto bajo el agua…

Qué curioso… durante todo el tiempo que medió entre nuestra visita a la tienda de la santera y nuestro baño a la luz de las velas nunca hablamos de lo que íbamos a pedir, y tampoco es que yo hubiese pensado mucho en ello… Y es que siempre he preferido vivir el momento y no pensar mucho ni en el pasado, ni en el futuro. Y ella también. Somos así, de hoy, de aquí y ahora, de presente de indicativo. Y ese presente estaba ahora entre mis brazos, con su piel cubierta de espuma y sus manos acariciándome… y acariciándose… Sin duda, ella era única, irremplazable e inimitable… y por eso estaba convencido, y así se lo hice saber en no pocas ocasiones, de que una obra de arte como ella tenía que ser preservada replicándola o, mejor, clonándola. Desconozco el por qué, pero ella decía y pensaba lo mismo sobre mi.

Y mientras estaba ensimismado con estos clónicos pensamientos, de repente ella se echó enérgicamente hacia atrás y forzó nuestra simultánea, y para mí aún no deseada, inmersión… Sin tiempo apenas para tomar la cantidad idónea de aire, hice de tripas corazón con la poca que almacenaban mis pulmones. Intenté mentalmente llevar la cuenta del tiempo que llevaba con mi cabeza bajo el agua, y de los segundos que faltaban. Cuando llegué a 20 empecé a ponerme algo nervioso… y con 30 el pánico se apoderó de mi. Intenté zafarme de la opresión de su cuerpo para dar una bocanada de aire… Pero ella, no en vano especialista en freediving, lejos de permitirlo, me empujó con más fuerza hacia abajo. El puto ritual de los cojones empezaba a convertirse en un juego peligroso… joder… joder… joder…

40 segundos… Ni de coña iba a llegar… Me faltaba el aire, me ahogaba… y, ella, encima, no me permitía respirar…  Mi instinto me decía que tenía que apartarla para buscar oxígeno y respirar… Seguro que Oshún consideraría que mi asfixia y sufrimiento eran sinceras muestras de veneración y respeto… Además, no creo que le importe que no sea un minuto exacto… ¿qué más da 50 que 60?

Y de la misma forma que empezó la inmersión, ésta terminó. Ella se echó hacia adelante, se incorporó brevemente y dio media vuelta poniéndose de frente a mi… Respiré 1, 2, 3, 4, 5 veces, jadeando pesadamente, tratando de meter todo el aire que podía en mis exhaustos pulmones. Poco a poco fueron bajando mis pulsaciones, y activándose mis sentidos… Pude sentir sus pantorrillas y muslos sobre mi abdomen, y uno de sus pies acariciando mi pecho, mis pezones y mis hombros… No podía verla, ya que mi cara estaba llena de espuma, pero percibía que una sonrisa entre pícara y maliciosa adornaría su cara…

Sin poder abrir aún los ojos, oí unos pasos dirigiéndose hacia el armario donde guardamos la ropa de baño…

Me sorprendió escucharte diciendo:

– Oh, una toalla… gracias, es usted muy amable, Mr. M… 

¿Gracias? ¿a Mr. M? Qué raro, eso de Mr. M sólo lo reservaba para nuestros juegos de alta tensión sexual…

No pude profundizar mucho en analizar qué estaba pasando ya que al poco sentí en mi hombro el roce de una toalla. La cogí, me sequé la cara y los ojos. Me giré y te la devolví dándote las gracias por acercármela, todavía algo aturdido y confuso por el extremo ritual.

Abrí los ojos… y, tal como suponía, estabas frente a mi, en la bañera, con tus tetas emergiendo sobre la espuma y con una traviesa sonrisa iluminando tu cara.

Pero… ¿un momento? Si tú estás ahí… y yo aquí… en la bañera… y ninguno de los dos ha salido de ella… entonces, ¿quién demonios nos ha acercado las toallas?…

Polvos mágicos…

Posted in Deseos, Espuma, Fantasías, Lo que me gusta..., Tentación on 3 diciembre, 2021 by @Manolo_Blog

Nos pareció curiosa aquella tiendecita de la Habana Vieja.

En la puerta estaba su dueña, Juana, una venerable anciana santera que fumaba un enorme puro sentada en una mecedora que crujía cada vez que se balanceaba. Vestía completamente de blanco: sayuela y saya bordadas, blusa en mangas, quilla… El contraste lo ponían una flor roja en el turbante y las cuentas de sus collares y pulseras, en honor a los santos orishas.

Juana nos invitó a pasar. Aceptamos. Se incorporó, no sin cierta dificultad, y se dirigió al interior, caminando pesadamente, dejando tras de sí una densa estela de humo.

La seguimos y entramos. Las damas primero (ya sabes lo que disfruto viendo tus andares).

La tienda estaba envuelta en una misteriosa semipenumbra, rota por la temblorosa luz de multitud de velas. Impregnaba el ambiente un aroma intenso, quizás emanado por las velas, o por un incensario que no logramos localizar. En todo caso, la sensación era agradable, y quizás también algo narcotizante.

Empezamos a examinar el variado género que había en la tienda: pilones y tambores para invocar a Shango, bateas soperas para Orula, irukes de Obatalá, semillas, hierbas, ajeres, velas…

Nos llamó la atención unas pequeñas figuras femeninas que estaban sobre un pequeño altar. Juana nos explicó que se trataba de Yemayá, diosa del mar, y según la tradición Yoruba, de la maternidad y de la fertilidad, y de Oshun, diosa del agua dulce, de la feminidad voluptuosa y del amor sensual. Obviamente, satisfechas nuestras cuotas de maternidad y paternidad, le manifestamos nuestra predilección por la segunda…

Si algo sabía Juana hacer muy bien era leer entre líneas… Nos hizo pasar a la trastienda y nos ofreció algo que, según ella, nos iba a encantar. Abrió con una llave un cajón, del que sacó un pequeño frasco que contenía una especie de polvo, o quizás sales, de color jade y que tendríamos que usar en un Ebbó Misi en honor a Oshún.

Según nos indicó, para el Ebbó Misi había que llenar una bañera con agua, en la que mezclaríamos un poco leche, miel, canela en polvo y unas gotas de aceite de almizcle. Después, habría que echar pétalos de flores amarillas, que se lavarían y estrujarían para que soltasen su esencia. Finalmente, habría que verter cuidadosamente las sales, que al mezclarlas con el agua endulzada generarían una abundante espuma. Una vez preparado el baño, se encenderían 2 velas perfumadas en honor a Oshún, a la que habría que solicitar su bendición y, en silencio, darle conocimiento de un favor que deseemos.

Y como prueba de nuestra devoción y merecimiento, tendríamos que sumergirnos en el agua durante al menos un minuto, sin poder respirar. Este ritual, caso de hacerse correctamente, sería interpretado por Oshun como una ofrenda sincera a la que respondería concediendo la gracia solicitada… Sólo había una limitación: el favor de Oshun dejaría de tener efecto al finalizar el día… volviendo todo a ser como antes.

Joder, pensé para mis adentros: un minuto de apnea y 24 horas de placer. Sin duda merecia la pena. Tras un breve y cómplice cruce de miradas a modo de confirmación, no tuvimos ninguna duda y nos hicimos con esos polvos mágicos para usarlos a nuestro regreso…

Esposa fiel…

Posted in Emociones, Fantasías, Lo que me gusta..., Realidades virtuales, Tempestad, Tentación on 3 diciembre, 2021 by @Manolo_Blog

El recuerdo de esa primera relación «prohibida» quedará en mi mente para siempre…

Allí estaba yo… con aquel hombre… Un hombre real, de verdad; no uno ficticio, como los que imaginábamos tú y yo en nuestras fantasías…  Esas fantasías en las que especulábamos con lo que se sentiría abriendo nuestra intimidad a otras personas… poniendo a prueba nuestra confianza… nuestra seguridad… nuestra apertura de mente… y nuestra libertad…

No… esto ya no era una de esas historias ficticias de BoundlessPassion… de la pareja sin límites ni tabúes… abierta a todo tipo de experiencias…

No… ahora estaba reclinada en la cama de aquel hotel… semidesnuda… expuesta ante un tipo dotado con una hermosa polla en incipiente erección… dispuesto a follarme…

Sí… allí estaba yo… junto a él… acariciándome el coño… contoneándome seductoramente… masturbándome sin prisas… preparándome para todo lo que había de venir… y muy dispuesta a que eso sucediera.

Recuerdo como le abrí obscenamente mis piernas…  y como él se acercó, se acomodó entre ellas y se desplomó sobre mi… dejando caer su musculado y definido cuerpo sobre mi vientre… hundiendo con certera precición su polla entre los labios húmedos de mi coño… abriéndolos más y más…

¡Oh, Dios! Era tan grande y gruesa que creía que me reventaría el coño… y eso que sólo estaba en los primeros lances de su faena….

Esa polla, desconocida e inusual para mi, era increíble… Se abría insolentemente paso en mi cuerpo, hundiéndose hasta donde nadie logró hacerlo… con una desquiciante mezcla de suavidad e ímpetu…

Me resultaba imposible resistirme, oponerme a tal placentera invasión… Mis defensas se derrumbaron, tanto las físicas como las morales… Esa polla no sólo convirtió mi coño en viscosa gelatina,  haciéndolo babear como la boca de una yegua desbocada, sino que provocó que mis reticencias, mis tabúes y mis dudas se disipasen de un plumazo…

No… tanto placer no podía ser algo malo… No…

Aquello era bueno… bueno, no… superior… sublime… lo mejor…  y lo iba a disfrutar… a fondo.

Nada quería hacer… ni podía… Así que claudiqué, me rendí y me entregué…  y me relajé… y le dejé que me hiciera…

Entre acometida y acometida, pude sentir su intenso olor masculino, varonil… a macho en celo… Es un olor abrumadoramente excitante que me dominaba mientras su poderosa anatomía viril penetraba implacablemente la mía, más y más profundamente…  Joder…  la sentía tan dura… y tan grande que ansiaba que llegase aún más lejos…

Mis manos le ayudaron… y fueron al encuentro de sus poderosas nalgas… Estas, rítmicamente, se tensaban como el acero cuando percutía en mi, penetrándome, y se ablandaban como un mullido almohadón cuando se alzaban para tomar impulso y acometer una nueva embestida…

Me sentía en un nube… volando muy alto… en la gloria… quizás algo mareada y narcotizada por el placer… Esa sensación provocó que yo misma me sintiese tan excitante… provocativa… sensual y sexy… como para reclamar el trono de Ava Gardner, como la hembra más atractiva, poderosa, lasciva y bella del universo…

Quizás por eso, mi piernas se abrieron aún más… y más… para él… facilitándole el paso… invitándole a seguir… tentándole para que me follase a fondo… sin contemplaciones.

Y esa increíble polla, tan gruesa y certera, percibió mi intención y me penetró… cada vez con más fuerza y vehemencia… haciéndome gozar como una gata en celo… emputeciéndome…  y convirtiéndome en sumisa esclava de su voluntad…

Y llegué al orgasmo… y me corrí… Una corriente eléctrica circuló por mi cuerpo… brotando desde el interior de mi coño… haciendo palpitar a mi clítoris y provocando un cosquilleo en mi ano… Esa sensación electrizante recorrió mi vientre… subió por mis tetas, erizando mis pezones chispeantes, hasta llegar a mis manos… y mis muslos… incendiándolos del más absoluto y lujurioso placer…

Y cuando pensé que ya había llegado a mi final… y que no habría más… vino el siguiente… con más intensidad que el primero… esta vez desatando un abundante manantial de húmedo deseo entre mis piernas… que empapó mis muslos… lubricando su polla… y provocando en cada embestida… en cada furioso empellón que mi flujo, mi sudor y el suyo salpicasen la cama…

No podía parar… era un orgasmo tras otro… sin solución de continuidad… sin pausa… sin descanso…  No podía distinguir donde terminaba uno… y empezaba el otro…

Pero todo lo bueno se acaba… y él llegó a su límite de aguante… Empujó con fuerza sus caderas contra mi… y tras un alarido obsceno. derramó toda su excitación y pasión dentro de mi… Sentí cómo se desvanecían sus fuerzas… y cómo su semen caliente inundaba mi lasciva vagina… haciéndome arder por dentro…

Fue increíble…

Nos marchamos… cada uno por su lado… Y pensé…

Sí… aquel tipo me folló y me hizo enloquecer… y disfrutar. Pero mi entrega fue limitada y temporal… Sólo fue aquel momento… No me poseyó… sino que me tomó en préstamo… Un préstamo que yo misma le había hecho por voluntad propia… y que una vez devuelto y concluído dejaba las cosas como antes… como siempre…

Por eso, aunque haya poseído mi cuerpo, no olvides nunca, mi amor, que mi corazón siempre te pertenecerá a ti…

Curiosidad

Posted in Emociones, Espuma, Fantasías, Lo que me gusta... on 3 diciembre, 2021 by @Manolo_Blog
 
Siento curiosidad…
Y es que me gusta saber…
entender… experimentar…
probar…

Imagina la situación…

Has sido privada del sentido de la vista… y también del oido…

Estás tumbada sobre la cama… desnuda… expuesta…

Mis manos separan tus rodillas…

No puedo resistir la tentación de acariciar los carnosos labios de tu delicado coño…

El lúbrico roce de mis dedos te provoca un espasmo que arquea tu espalda… y que libera de tu boca un gemido de placer…

Una lengua se acerca… Está húmeda… y caliente… como tu sexo.

Con cierta sorpresa notas el roce de una inesperada y misteriosa melena en el interior de uno de tus muslos…

Es evidente que no soy yo… Pero ¿de quién se trata?

No lo sabes… Te perturba desconocer al autor de las dulces caricias que agitan suavemente tu ya abultado y enhiesto clítoris.

Da igual… el fin justifica los medios…

Te desentiendes… te liberas… claudicas ante el inquietante tabú… abres tu mente… y aún más tus piernas…

Y es que quien sea que fuera, sabe perfectamente como hacerlo… sin prisa… sin pausa… presionado ahí… lamiendo allá… succionando aquí…  mordisqueando acullá.

Es incuestionable su erudito coñocimiento de la materia… aplicando la justa dosis de placer y castigo en tu ya muy excitadísimo coño… con maestría y destreza… con dulzura y un cierto toque de implacable crueldad… y con una alevosa precisión quirúrgica que te llevan inexorablemente al borde del orgasmo…

Quieres más… lo quieres todo de esa sabia y morbosa lengua que te entiende casi mejor de lo que tú misma… o yo… o tu satifyer sabemos…

Y lo mejor de todo…

es que estoy ahí…

junto a ti… contemplándote…

aguardando mi turno…

… y tu réplica.