Puesta en escena…

Posted in Deseos, Espuma, Fantasías, Lo que me gusta..., Realidades virtuales, Tempestad, Tentación on 12 septiembre, 2021 by @Manolo_Blog

Así que quieres que te coma el coño… muy bien… pues te lo comeré.

Empecemos por el principio…

Entramos en la habitación… Me pides que espere en el baño… Aprovecho el impasse para refrescarme la cara…

Ya estoy… – me anuncias musicalmente.

Salgo.

Estás sentada en la butaca… exponiendo claramente tus intenciones…

Mantengo la calma… Y es que las prisas son para los ladrones y los malos toreros…

Te sorprende que no me abalance sobre ti… y subes el nivel de tu provocación.

Llevas tu mano derecha hacia tu sexo… tus dedos acarician los labios de tu coño… y aprietan tu clítoris… Tu boca se entreabre… tus labios se humedecen… tu mirada centellea lujuria…

Mmmm… Me gusta… y me gustas. Y me excita… y me excitas.

A duras penas (y duros penes) intento no caer en la tentación…

Te levantas… Buscas la botella de vino… La abres y viertes generosamente su contenido en dos copas…

Chin chin… brindamos… por la vida.

Vuelves a sentarte en la butaca… Dejas caer tu pierna izquierda hacia un lado y levantas la otra… Estás arrebatadora…

De pronto, llevas tus dedos a la copa… y empapas tu coño con vino tinto.

Mmmm… mi erección es instantánea…

Por fin ha llegado la hora de empezar a poner en práctica todos mis coñocimientos…

Cómeme el coño…

Posted in Sin categoría on 12 septiembre, 2021 by @Manolo_Blog

Viendo que Saibeth y El Nota estaban entretenidos, me acerqué a Suzy. 

Mi intuición me decía que el hastío y aburrimiento de Suzy era proporcional al ego de El Nota. Por otro lado, había recibido información fidedigna de que El Nota tenía ciertas cualidades artísticas, pero ninguna de ellas era ser un virtuoso en la cama. 

No tenía muy claro cómo abordar la aproximación… así que confié en mi instinto… La miré y me respondió con un inquisitivo arqueo de ceja. Con la excusa del ruido que había en el local, acerqué mi cara a su oído y le susurré:

– ¿Te apetece algo?

A lo que respondió con un desconcertante, turbador y tentador:

– Cómeme el coño.

– ¿Ahora?

– Libera tu agenda. Sé de buena tinta que eres versado en la materia… Mañana te veo.

Y sin más, Suzy se dio la vuelta para rescatar a El Nota (¿o quizás a Saibeth?) y poner fin a la velada. 

Y mientras se alejaba, y seguía retumbando en mi mente su orden, o ruego, ¿o quizás deseo?, pensaba para mis adentros cómo afrontar un recital ante público y escenario desconocidos. Y recordando ese aforismo del golf que decía algo así como “qué raro, cuanto más practico, más suerte tengo”,  pensé que esa misma noche repasaría mi repertorio pensando en la actuación de mañana..

El Nota…

Posted in Sin categoría on 12 septiembre, 2021 by @Manolo_Blog

Hacía tiempo que no íbamos a un concierto de “El Nota”… A ella le encanta, y a mi me parece un gilipollas.

El caso es que desde hace mucho tiempo, Saibeth es su Fan número 1. Se sabe todas y cada una de sus canciones… y no hay ducha que se precie en la que no las tararee… Y aquella noche, entre cervezas y licores, las cantó y bailó como nunca…
Cuando aún resonaba el eco del último bis, nos dirigimos al backstage. Mostramos el pase VIP a los de seguridad y entramos en el camerino. Allí estaba El Nota, sentado junto a su pareja y manager, Suzy, y los músicos… tomando unos copazos entre el humo de su habitual cirgarrito de la risa post-concierto. En cuanto nos vio, sonrió, se levantó y se acercó a nosotros, o quizás a ella, más bien. Pretendiendo moverse like Jagger, se plantó delante de ella contoneándose como un pavo en celo. La abrazó, la besó y antes de que la rebesara, me interpuse agarrándole por el brazo y ofreciéndole mi mano en gesto de saludo pero intentado poner un punto de ruptura a aquella estrafalaria aproximación.

Esa noche, como todas, El Nota tenía ganas de marcha (marcha, queremos marcha)… Tras conversar Suzy y el resto de la banda, nos invitó a unirnos a ellos y tomar algo en el único bar que encontramos abierto. Entramos, pedimos… y charlamos. Saibeth estaba entusiasmada escuchando las historias de El Nota… y El Nota estaba encantado siendo el centro de atención de su obnubilada Fan número 1. Eran un claro ejemplo de un Win-Win… ¿o quizás de un Fuck-2-Fuck?

El Nota se vino arriba… Se levantó del taburete y, moviéndose como un engreído gallo en su corral, la cogió de la cintura y empezaron a bailar…  mientras sonaba “solo te vas a quedar“… Empecé a pensar que mi menda estaba convirtiéndose en un Loser en ciernes.

El hijueputa se arrimó aún más con el suave ritmo de “Morena mía, restregándose lascivamente… No salía de mi asombro al ver semejante descaro… pero bueno, éramos liberales y abiertos… y nada hay que reprochar cuando no hay engaño ni mentira…

Morena mia, voy a contarte hasta diez,

 uno es el sol que te alumbra, 

dos tus piernas que matan, 

somos tres en tu cama. Tres

El Nota, cuyo oficio era saberse letras de canciones insulsas, demostró sus dotes canturreándosela al oído, alternado el izquierdo y el derecho, mientras pasab a en vuelo rasante sobre su boca…
Cuando tu boca, me toca, me pone y me provoca,
Me muerde y me destroza, toda siempre es boca
Y muévete bien…

Y justo en ese preciso momento, El Nota hizo una pausa nada dramática, me miró… y
metiéndole la mano por el escote con la intención de sobarle una teta, remató el verso espetándome un interrogante “¿que nadie como tú me sabe hacer…? Al que respondí con un “café” cargado de mala leche.

Ante aquella declaración de intenciones… busqué con mi mirada a Suzy… Y tras el contacto visual y el acuerdo tácito expresado en forma de un breve arqueo de cejas de interrogación y otro de respuesta confirmatoria, me preparé mentalmente… porque la noche iba a ser muy, muy larga…

Lo llevas claro, morena…

Posted in Deseos, Emociones, Lo que me gusta..., Tentación on 14 febrero, 2021 by @Manolo_Blog
Me encanta contemplarla

deteniéndome en cada milímetro de su piel,

en cada delicado paraje de su anatomía,

en cada curva de su excitante silueta.

Estimula mi imaginación con su halo erótico,

con cada gesto… cada mirada… cada sonrisa…

con cada oscura hebra de su antes alborotada,

y ahora recortada, melena.

Es el objeto de mi deseo… y el deseo de mi objeto.

con su exquisito equilibrio de carne delicada,

dulce y sabrosa a la que regar con besos

y con suaves caricias,  y la peligrosa,

que incita a la tentación del magreo lúbrico,

a la profanación violenta, al descontrol y al exceso.

Me encanta contemplarla, verla sobre mi, cabalgando

frenéticamente en un loco galope de obscena lujuria,

que la ensimisma hasta hacerla volar en una espiral

de loca pasión húmeda, de exabruptos groseros que retan,

que provocan, que exigen una contundente respuesta.

Disfruto viéndola en acción… vestida para matar de placer

al quién se cruce en su camino… al que esté dispuesto

a ser devorado, a ser dominado por el insaciable deseo

que desprende la infinita lascivia de sus labios morbosos,

de su lengua obscena, de sus afilados pezones enhiestos…

de su frondoso, hambriento y húmedo sexo…

Sí… me encanta mirarla…

Y lo bueno es que a ella no le gusta que la mire…

Pues lo llevas claro, morena…

Por fin, el puto placer…

Posted in Reflexiones, Tempestad, Tentación on 14 febrero, 2021 by @Manolo_Blog
Ya se avista el principio del fin…

Atrás quedarán las prohibiciones, normas y precauciones…

Y podremos follar como antes… y como nunca.

 Seremos, como fuimos, seres puros de luz y deseo,

animales en celo,  volando, juntos, hacia el cielo…

y ardiendo, juntos, en el fuego del infierno.

Y todo empezará como siempre…

comiéndonos a besos en la entrada…

Me llevarás de la mano hacia tu alcoba…

contoneándote, provocativa, mientras caminas…

y sabiendo, sin mirarme, que mis ojos se deleitarán

resbalando por tu espalda

hasta caer en el paraíso curvilíneo de tus nalgas.

Arrancarás mi ropa… dejándome desnudo y expuesto…

Contemplaré tu cuerpo de pecado, tus labios de fresa y tu mirada de fuego.

Mi sexo se inflamará, naturalmente, delatando mi excitación… y deseo.

No tardarás en empujarme, violentamente, hacia el colchón…

separando mis piernas para despejar el acceso de tu boca,

tu lengua y tu calenturienta imaginación

al exquisito manjar que sin prisa ni pausa saborearás.

Cierro los ojos y me dejo llevar….

Siento todos y cada uno de tus sorbos de lujuria

Me impulsan muy fuerte, muy lejos, muy alto…

justo hasta donde se ocultan esos placeres primarios

que plantean el dilema de si es mejor resistirme a tal tortura…

o caer rendido, sin más, desbordándome en tus labios…

No… aún no es el momento… Debo resistir….

Ahora te encaramas sobre mi… dándome la espalda…

Me deleito observando como tus dedos dirigen

mi polla para ensartarla en el húmedo edén

que se esconde entre tus muslos.

Dejas caer tu cuerpo sobre el mío…

Tu coño está caliente… y muy húmedo.

Siento cómo aprisiona mi verga…

envolviéndola en un brillante manto de espeso deseo.

Me cabalgas suavemente… al paso…  Me gusta…

Como experta amazona, consigues que tu montura

se acople perfectamente a tus movimientos… a tus órdenes…

Cambias de aire, apoyando tus manos en mis tobillos…

incinándote levemente hacia adelante…

rozando con tus pezones mis muslos y rodillas.

Aceleras el ritmo del vaivén de tus caderas…

No puedes verme, pero sabes que mi libidinosa mirada

estará recreándose con el espectáculo de tus trémulas nalgas.

No puedo resistirme a acariciarlas, a manosearlas…

y a separarlas hasta dejar al descubierto

el exquisito fruncido que rodea a tu ano…

Lo acaricio con uno de mis pulgares…

Un gemido revela que te gusta…

Me provocas separando tus nalgas con tus manos…

Mi pulgar obedece… y se hunde dentro de ti.

 El estímulo digital aviva el trote y lo convierte en galope.

Percutes en mi con violencia…

llevando al límite el contacto en el ascenso,

y empujando, en el descenso,

tu cuerpo hacia adelante…

para frotar con vehemencia

tu abultado clítoris en mis huevos…

Sin liberar mi polla de su prisión, te giras sobre ti misma.


Por fin puedo verte… y tu a mi…

Sin solución de continuidad, retomas el galope…

… pero este se desboca…

Estás fuera de control…  y me gusta…

Totalmente fuera de ti,

pellizcas tu pezones y golpeas tus tetas…

Tu boca escupe obscenidades e insultos…

a los que respondo con azotes de reprimenda.

Y de pronto… desde lo más profundo de tus entrañas surge el signo,

la señal de que estás lista para recibir mi deseo…

Sí… me voy a correrrrr…

Joderrrr…

Por fin ha llegado… el puto placerrrr…

Think dirty…

Posted in Deseos, Lo que me gusta..., Realidades virtuales, Reflexiones, Tempestad, Tentación on 14 febrero, 2021 by @Manolo_Blog


Confinamientos, restricciones… limitaciones.

Si antes resultaba complicado encontrar un momento en el que liberar la pasión y dar rienda suelta a las fantasías, ahora todo resulta más difícil…

Estamos bajo sospecha… cuando nos acercamos a alguien no sabemos si estará o no “contaminado”… si un encuentro tendrá otras repercusiones aparte de las previstas inicialmente…

No sabemos… y la ignorancia, si bien en otras ocasiones es sinónimo de felicidad, en este caso es perjudicial.

Pero no podemos quedarnos quietos… no podemos aceptar la imposición de medidas absurdas que no buscan solucionar nuestros problemas, sino facilitar la permanencia en el poder de los inútiles que nos gobiernan.

No…

No debemos ser obedientes, sumisos y dóciles ante quienes no tienen capacidad ni talento…

Somos la resistencia que lucha por la libertad… Porque somos (y debemos ser) ante todo libres…

Y es que me encanta la libertad; libertad de pensamiento, de acción… obviamente asumiendo la responsabilidad de mis actos…. y de sus consecuencias…. porque soy consciente de que mi libertad puede entrar en conflicto con la de otros…

Somos seres sociales… buscamos el contacto, el diálogo, la ayuda, la compañía… el complemento..

Y aquí estoy ahora… paseando por esta playa de espuma y salitre, oteando el horizonte, escudriñando el firmamento, lanzando mensajes en una botella a la espera de que alguien los lea y le hagan entrar en resonancia para activar la imaginación, la fantasía… y el deseo.

Y es que el deseo se enciende con pensamientos libidinosos… calientes… transgresores… obscenos, sucios… sin límites ni tabúes…

Así que pensaré algo “sucio”…  Lo mismo alguien sintoniza mi frecuencia y siente un chispazo que encienda su deseo…

Mmm… ya empiezo a percibir algo…

Vuelve el alfarero…

Posted in Brisa, Deseos, Espuma, Fantasías, Tentación on 14 febrero, 2021 by @Manolo_Blog

Estoy cansado de esta incertidumbre, de este impasse en el que nos ha sumido el puto virus chino. La pandemia, la desconfianza, la distancia social socavan nuestra moral, nuestra cartera y, sobre todo, nuestra salud. 

Deseo que pronto se acaben estas absurdas limitaciones a nuestra libertad, para nada basadas en evidencias científicas o, al menos, en un consenso de verdaderos, variados y reputados expertos. Y es que estamos en manos de políticos infames, mediocres… cuyo único objetivo es enriquecerse saqueándonos. No les importamos nada; ni los que estamos, ni los que por su nefasta gestión se han ido. Espero que tengan pronto su merecido… y que lo “disfruten” en el infierno… y que yo lo vea pronto.  

Disculpas por esta negatividad… 

Debo apartarla… para permitor que este espacio siga estando repleto de energía positiva… Sí… cerraré mis ojos y me dejaré llevar…. 

Ahora mi mente está libre de ataduras y de limitaciones. Ahora puedo pensar en lo que quiera, imaginando lo que desee… por muy loco e inverosímil que parezca… por muy prohibido que sea. En mi imaginación no hay barreras ni puertas cerradas, ni censura ni miedo, ni preguntas ni respuestas… Es un espacio abierto donde fluye la libertad, la huidiza y escasa libertad… de pensamiento, eso sí (algo es algo).

Y mi libertad de pensamiento me traslada a una playa desierta… Paseo desnudo por la orilla, mojando mis pies, acompasando mis pasos y mi respiración al ritmo de las olas. Inspiro profundamente. Siento una intensa fragancia marina… con notas de espuma, arena y salitre…

De pronto, sinto que mis pies se hunden: la arena se ha convertido en un espeso limo. Miro a mi alrededor: he llegado a una laguna…  En otras circunstancias daría un rodeo, evitando mancharme o ensuciarme… Pero hoy, no. Hoy soy libre… y no me importa embadurnarme y revolcarme en el fango… Hoy puedo hacer lo que quiera, como quiera, con quien quiera y cuanto quiera. Y voy a hacerlo, desde luego que sí…

Extiendo el lodo por mi piel… por mis piernas, por mis muslos, por mi polla… Sigo untando mi vientre, mi pecho, mi cara… mi pelo. Mi mano vuelve a visitar las inmediaciones de mi sexo… lo acaricio, recorriéndolo lentamente, de arriba a abajo… aplicando el limo por todo su contorno y longitud…  Hace calor… y al poco, el Sol endurece la argamasa inmovilizando mi falo… Aunque la sensación de presión es placentera… soy zahorí… y siempre busco la humedad… Vuelvo a untar mi polla, cubriéndola de barro, apretándola como si mis manos fuesen un coño hambriento de deseo… Oh… el puto deseo… qué escurridizo es…. tanto, como la libertad.

Me tumbo de espaldas en la orilla… apoyando mis codos en el suelo e irguiendo levemente el tronco para contemplar el mar… 

Veo que alguien se acerca… No puedo ver bien de quién se trata…  Quizás quiera algo… o no. Me da igual… estoy dispuesto a compartir este momento tanto si me regala una sonrisa… como un silencio.

Sigue acercándose… y percibo mejor los detalles de su pelo… de su silueta… y de la desnudez de su cuerpo. Y de pronto, siento el chispazo… ese chispazo intenso e incontrolado que inflama mi polla de desbocado deseo…

Sí… no hay duda… ha vuelto el alfarero…

Desconfinamiento y transición a la nueva normalidad…

Posted in Emociones, Lo que me gusta..., Realidades virtuales, Reflexiones on 14 febrero, 2021 by @Manolo_Blog

Demasiado largo ha sido el tiempo que me ha impedido deleitarme con el sabor de tus besos, o con el travieso cosquilleo de tus dedos explorando mi piel… Sí… demasiado…

¿Y qué hacer si no podíamos salir de casa?

Por suerte, somos personas con recursos… y un par de amigos que, como no pocos, huyeron al principio de la pandemia…

Un breve llamada bastó para confirmar que seguirían en la costa hasta fin de mes… así que no habría problemas en hacer una visita a su casa para, tal como me pidieron antes de huir, echar un vistazo a su interior y al jardín… Y eso es justo lo que iba a hacer: ver el interior y el jardín, pero de tu exquisita anatomía…

Apenas franqueamos la puerta, aplacamos en el hall las ansias y deseos acumulados por el confinamiento. Mi mano se coló bajo tu vestido, sin encontrar prenda que protegiese tu empapada intimidad… Con diligente destreza, me despojaste de pantalón y camisa… y yo hice lo propio con tu ropa… Y sin más dilaciones ni contemplaciones, follamos con entrega y pasión, mezclando miradas de fuego, obscenidades y alaridos… y percutiendo el uno en el otro como si de dos animales en celo se tratase.

Temporalmente saciados tras la refriega inicial, decidimos explorar el interior de la casa…

Nuestra desnudez era un acto de rebeldía justificado por todas las limitaciones pasadas… No por caballerosidad, te cedí el paso en las escaleras con la nada oculta intención de deleitarme contemplando el suave vaivén de tus caderas… mientras me regocijaba examinando con detalle cada rincón y curva de tu contoneante silueta…

Curioseamos por la alcoba y el baño… pero no nos convenció mucho la idea de mancillar su dormitorio…

Subimos a la última planta y descubrimos que los muy pillines ocultaban en la buhardilla una muy bien equipada sauna…

Busqué y rebusqué… y, por fin, encontré las piedras y la estufa…

Puse todo a punto…

Y mientras esperábamos a que se las peridotitas se calentasen… comprobé para mi gozo y mayor gloria que tu boca empezó a devorar mi sexo… En estas situaciones, como sabes, prefiero no interferir y dejarte hacer… Pero esta vez quise romper las costumbres, y en una de tus acometidas, la retiré bruscamente… Tu expresión era la de una niña enojada porque le habían quitado el juguete… Mmm… y aunque me encanta verte así, me gusta más contemplarte en acción. Y fue por eso por lo que, sujetándola con una mano, la llevé otra vez a tu boca, no sin antes pintar con ella una expresión de deseo en tus labios…

Ahora, ya está otra vez en tu boca… Deslizas una de tus manos por mi entrepierna… La insolencia del más curioso de tus dedos roza en un resorte que sólo tu conoces y que me produce una sacudida de placer…

Joder… joder…. joder… no tardo nada en volverme a correr… y esto a pesar de la descarga previa en el hall…

Cuando recupero el aliento y la consciencia, compruebo que la sauna ya está lista…

Nos sentamos en el banco, uno enfrente del otro… Cojo un poco de agua con el cazo y la dejo caer sobre las piedras. El vapor que se genera es intenso… pero no puede nublar el brillo de tus ojos de gata.

Apoyas la espalda en la pared… echando tu cadera hacia adelante… separando las piernas…. acomodando tu postura y provocándome… a partes iguales…

Las gotas de sudor adornan tu piel como si fuesen perlas… y resbalan hacia abajo…

Qué sensación más placentera… humedad, calor… y tú… desnuda ante mi.

Te observo… Ya sabes que me encanta mirarte…

De pronto… una gotita de sudor sale de tu cuello… Corre río abajo… colándose entre tus tetas… cuyas cimas erizadas llamean reclamando una caricia, o un mordisco…

Tu vientre canaliza el sudor hacia el abismo de tu sexo… abierto como una flor y que resplandece por la mezcla de humedad y excitación…

Me miras… pero mi mirada está clavada en las perlas de rocío que adornan tu coño… 
 
Separas aún más las piernas…. y dejas caer la rodilla sobre el banco… dejando aún más expuestos tus encantos…
 
Marcas el tempo de los acontecimientos, dominando la situación… 
 
Y constatas que mi polla no oculta ya sus intenciones… que son las tuyas… 
 
Es obvio que lo que ha de ser… será. Desde luego que será…

Hay alguien más…

Posted in Fantasías, Realidades virtuales, Tentación on 3 abril, 2020 by @Manolo_Blog

Los latidos del corazón de Berta se aceleraron…

Simultáneamente, una sensación en la que se mezclaba cierto desasosiego con una intensa excitación comenzó a manar de su sexo…

Para aplacar la tensión, decidió recostarse sobre la cama, separando sus piernas y exponiendo su coño… para dejar claro a quién quiera que fuese que iba a dejarse hacer…

El voyeur recibió el nítido mensaje… y transformó la aparente pasividad del que contempla en la distancia, en activa participación en el tablero del juego del deseo…

El extraño se acercó hasta los pies de la cama y separó aún más sus rodillas…

Berta, cubierta aún con su antifaz, pudo percibir con meridiana claridad el olor a vodka, arándanos, cuero y tabaco de su desconocido acompañante. Un chispazo de lujuria iluminó su cerebro: era Ricardo…

Joder… ¿qué demonios estaba haciendo allí? Ufff…. el morbo un repentino torrente de flujo que empapó su sexo y la colcha de la cama…

Imaginó su mirada… quizás clavada en los rosados y brillantes labios de su vulva… abiertos obscenamente… deseando ser penetrados… O quizás contemplando su abultado y palpitante clítoris… implorando ser acariciado por una lengua invasora… o mordisqueado por una boca experta y libidinosa.

Mírame bien… cabrón… fíjate bien en la exquisita belleza de mi coño… fíjate en su perfecta simetría… en la intrincada delicadeza de sus pliegues… en la casi invisible traza de vello púbico recién rasurado… en el olor que desprende como hembra caliente y cachonda que estoy… – pensó Berta para sus adentros.

El silencioso acompañente extendió su mano… y como el mismísimo Dios de La Creación de Adán, de Miguel Ángel, rozó con su dedo la bisectriz de su sexo, recorriéndolo desde la cima de su clítoris hasta los ocultos confines de su zona anal…

Berta no pudo evitar emitir un gemido que rompió el silencio que rodeaba la escena…

Su explícita muestra de excitación fue premiada con una incursión rápida y certera de la boca
de su compañero a sus tetas… a sus pezones… Estos fueron
lamidos, saboreados y mordisqueados, de izquierda a derecha… y de
derecha a izquierda… sin distinción de ideologías… ni cuotas de ningún género…

La impaciencia comenzaba a devorarla… ya no quería más estímulos… más prolegómenos… más jueguecitos. Lo que quería es que la follase de una puta vez… con deseo… con fuerza y vigor…

Y como su hubiese una conexión telepática con su socio… éste se levantó y se puso en pie…

El lento sonido de la cremallera del pantalón le anunció que el momento había llegado… y que ahora tendría que ser ella la que pusiese bien firme y a tono toda la artillería pesada que se escondía en la entrepierna de aquel hombre…

Su intuición femenina le anticipó que él se estaba masturbando… y eso la puso extremadamente cachonda… Allí estaba ella, con las piernas abiertas, deslizando sus dedos por su coño… tocándose sin miramientos… liberada por su antifaz de la censura de las miradas incómodas… masturbándose ante un desconocido que también estaba pajeándose… en su honor…

Y es que no hay mayor deseo que sentirse deseada… codiciada…

Berta estaba embriagada… y muy caliente y empapada… flotando en una nube de lujuria… Pero lo que no sospechaba… es que allí, oculta en la puerta de su habitación, alguien más les acompañaba…

Berta y el voyeur…

Posted in Deseos, Fantasías, Lo que me gusta..., Tempestad, Tentación on 20 marzo, 2020 by @Manolo_Blog

Berta, a cierta distancia, observó como Ricardo y aquella femme fatale rubia abandonaban el salón rumbo al jardín. Un arrebato de malsana curiosidad le impulsó a ocultarse tras las cortinas para observarlos…

Le sobró tiempo para confirmar, tanto por el lenguaje gestual de ambos como por la forma de tocarse al hablar, al reír, al ronear, que tenían demasiada confianza como para no haber tenido un affaire previo ya antes de aquella noche.

Y así, Berta fue consciente de que acababa de tocar la polla a alguien de quien ni sabía el nombre, y que ahora ese alguien charlaba animadamente con una francesita cincuentona a la que, con toda probabilidad, acabaría follando en alguna de las habitaciones de la casa familiar…

Qué curioso… sentía celos de un subnormal al que apenas conocía por tontear con una rubia petarda, y cuya osadía había provocado que se empapasen sus bragas.

Gracias a que aún tenía algo de ropa en la antigua casa familiar, y tras maldecir a los capullos de los hombres en general y a aquel jeta en particular, subió a su antigua habitación, a buscar recambio para su mojada ropa interior.

Mientras avanzaba por el pasillo, Berta percibió una extraña sensación: era como si alguien la estuviese siguiendo. Se detuvo en la puerta y se quedó en silencio, tratando de confirmar la presencia del misterioso acompañante. Pero la algarabía de los invitados de la planta baja impedía cualquier intento de identificación acústica. A pesar de estar convencida de que allí merodeaba alguien, decidió entrar en su antigua habitación.

Todo parecía seguir en su sitio, menos los almohadones del cabecero, que siempre estaban, para ella, mal colocados. Al ordenarlos, encontró el antifaz con el que solía dormir cuando trasnochaba. Como si de unas gafas de sol se tratase, se lo colocó en la frente, y para ver cómo le quedaba, avanzó hasta el espejo de pie que había en la entrada. Se miró, se requetemiró… puso morritos y posó en plan selfie de influencer. Y tras darse un “visto buena”, comenzó a rebuscar en los cajones del armario.

Allí encontró unas preciosas braguitas de encaje de color granate, quizás algo pasadas de moda para lo que es el actual estándar minimalista del G-string. Se subió la falda y empujó la ropa interior empapada muslos abajo, hacia los tobillos, moviendo rítmicamente sus hombros, e inclinando su cuerpo hacia adelante, como si de una caña de bambú mecida por el viento se tratase.

Y después de una coordinada secuencia de movimientos circulares de ambos pies, la húmeda lencería salió disparada, finalizando su vuelo en la repisa de la cómoda…

Tras recogerlas… se fijó en el primer cajón de la cómoda… Intentó abrirlo, pero algo lo impedía… Recordó que se trataba de su cajón secreto, que sólo podía accionarse apretando una moldura en el lateral del mueble. Activó el mecanismo y, oh, sorpresa, allí apareció su colección de juguetes prohibidos que tantas noches de placer le habían regalado. El azar decidió que asignase a su dildo de vidrio templado rosa realizase la clandestina misión de proporcionarle, allí y ahora, un profundo orgasmo que le hiciese olvidar las recientes penas… y penes…

Tras despojarse de la blusa y la falda, se sentó a los pies de la cama. Apoyándose en sus manos, inclinó un poco su cuerpo hacia atrás y separó levemente las rodillas…  Desde allí, podía verse reflejada en el espejo de pie.

Se miró… con calma… y de arriba a abajo.

Y entre mirada y pensamiento, se percató de que en el espejo se reflejaba la sombra de alguien que la observaba oculto tras la puerta de la habitación…

¿Pero quién era? ¿y por qué la miraba?

El morbo de ser vista, espiada, contemplada, la excitó aún más…

Para evitar que un inoportuno cruce de miradas generase temor en alguna de las partes y diese al traste con la situación, se enfundó el antifaz…

Separó un poco las rodillas, dejando expuesto su sexo… que volvía a humedecerse al fantasear con la posibilidad de que el voyeur estuviese excitándose con sus encantos.

Llevó una de sus manos a su entrepierna, y sus dedos comenzaron a hundirse en los pliegues de sus labios… y moviéndolos siguiendo un patrón de intensidad creciente, comenzaron a agasajar al clítoris con caricias circulares de hipnótico placer…

Se aplicó a fondo… Se imaginaba obscena, y encantadora, rozando y apretando el clítoris, cada vez más abultado, dejándose llevar por el deseo…  Cuando ya estaba a punto de sentir el latigazo del orgasmo, extendió una de sus manos, palpando con ansia la superficie de la cama en busca del dildo rosa…

Sus pezones, sensibles a la excitación del momento, las suaves cimas de sus tetas enhiestos y cada vez más duros… Mmm… lo que daría porque la boca furtiva de aquella presencia extraña se abalanzase sobre ellos y los mordisquease allí mismo….

Y justo cuando iba a introducirse el dildo en el coño… sintió un escalofrío al confirmar auditivamente que la furtiva presencia se adentraba en la habitación, cerraba la puerta y se detenía justo enfrente de ella…